▲Mi Suegra/Madre◄


Estando la tarde por terminar. Con el viento en su apogeo a una temperatura embozando tus manos heladas. Admirando el ambiente a tu alrededor, puedes sentir como se desenvuelve la esfera, la vibra, el milieu. Como cuando uno está erigiendo un rompe-cabezas y las piezas se ensamblan entre sí, en su angulo correspondiente. El estado de tu sistema nervioso, tranquilo. La temperatura de tu alma, normal. La actividad de tu cerebro, leve.
No existiendo ningún tipo de prejuicio, ningún tipo de especulación que pueda producir o estropear la dirección de la fuerza, el sentido del ambiente, el cariz de la armonia, la concordia del silencio.

El sentimiento libre hacia la tolerancia de tu misma existencia‼

En ese momento, no existe ninguna razón por la cual declarar palabras de desánimo, de resignación, de derrota. En ese momento, se abre un camino, donde el bardal no es impenetrable, donde la paz muestra una avenencia, y la percepción se afina, dando a lugar al emergimiento de una amistad, una enseñanza, una mente abierta y humilde, una convivencia, un cariño, una admiración, una huella, una entrega, una conexión clara, fuerte, libre, amplia que da lugar a una ligadura a base de confianza, comprension, apoyo y respeto.

Sientes que es autentico. Que la raíz es buena, en cierto modo; tiene sentido. Encaja perfectamente y te sientes agradecido y lleno de gracia.
Es un honor haberla conocido, su ejemplo perdurará por siempre en la memoria. Y las mejores palabras que puedas indagar para halagarla no son suficientes para revelar la grandeza e importancia de su existencia, ni mostrar los sentimientos del alma; ni mucho menos comparar o igualar el fruto de su entrega, de su corazón, creando un entorno grato y vivo estado del animo, una función endogena de amor: Su Hija.


La vida de nuestras madres nunca muere, es la base del amor. La bipartición que crea la vida como una pieza de un rompe-cabezas, que encaja perfectamente en nuestro organismo, y nos impulsa a continuar por el sendero de la justicia. Y perdura para siempre. Infinito.


En toda seriedad, por otra parte, a veces creo que realmente me odia.
Pero siempre recordaré este momento. Y lo llevaré conmigo, como un escudo que nunca se oxida.

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