▲Y ¿Como se llamó la Entrada?◄
Al momento, en este pequeño instante, no sé como titular esta entrada; tengo muchos pensamientos esparcidos, después de darle vuelta a los canales de la televisión en una noche fatigadora, principalmente porque estoy enfermo; ando recaudando no precisamente axiomas, pero una claridad cabal en donde puedo empezar a concretizar lo que sucede AQUÍ y AHORA.
En lo que se conoce como la entidad del espacio-temporal esencial, si no me equivoco; el presente, ya no puedo seguir cavilando en el HUBIERA, si no en vivir el HAGO y HARÉ. Ese es una de las claves no secretas para seguir avanzando al ritmo que un ser humano con buenos valores, hábitos y costumbres debe de ada(o)ptar, tomar, seguir. Tantas veces lo he escuchado:
En veces, sin mencionar esa palabra, con nuestros actos seguimos lamentándonos, recordándonos, en palabras simples, dándole vueltas al asunto..
Los errores que quedaron plasmados en el pasado, hechos están, como un cuadro o pintura clavado en lo alto donde no se puede allegar, en un sitio inalcanzable, pero de alguna manera visible, donde lo único que puedes hacer, es quejarte y afligirte.
Lo único que puedo escribir al respecto, de poder romper esa bola con cadena atada, es escribir. Así es. El acto de escribir; desde un blog hasta letras en una servilleta. Escribir. En primera o tercera persona, escribir. Con o sin buena ortografía, escribir. Introducirlo al público o dejarlo en privado, escribir. Leérselo a alguien o a uno mismo, escribir.
Escribir, para mí, es una forma de liberar el pasado. Cartas o relatos que son enviados a un lugar desconocido, donde serán procesados y capturados, evolucionados, transformados en una lluvia de ideas en forma de pensamientos, rociados en nuestro universo y administrados, contactados a otros seres pensantes, como elementos que integran parte del todo, una forma de aprendizaje que el ser humano lleva misteriosamente en el interior de su ser. Esa incógnita que nos destaca del resto de los seres vivos que habitan este globo terráqueo.
Sin duda, pero sin comprobación, puedo decir que creo que esas mismas palabras que son despachadas, regresan a mi sin darme cuenta, o las recibe un ser querido, o un extraño que leo en Internet, sintiendo esa convicción que brota un sentir de convicción y colectividad, y en cierta forma, unidad. Como una conexión de órganos, desempeñando su función a la perfección.
Yo pienso que todo esto se puede resumir a las emociones que germinan dentro de nosotros al interactuar con nuestros semejantes, con nuestro medio ambiente, relacionándonos hacia nuestro entorno. Y esa emoción, es una chispa que puede dar a lugar un hecho en el espacio-temporal esencial, si solamente cuidamos de ella, no permitiendo su extinguimiento.
De una emoción nace la convicción de producir una acción y traer a la realidad una experiencia vivencial. La mejor manera que uno se puede preparar para el futuro, es practicándolo, proyectándolo en el pensamiento, en el presente, siendo empalmado durante nuestra trayectoria, llegando al siguiente punto de existencia integral. A nuestro presente esencial. El futuro únicamente es un intervalo, un grupo o clase, una variable auxiliar, hacia el desarrollo gradual de una especie pensante. El futuro es la imaginación.
Meditemos en crear un mejor presente. De un pensamiento, una energía. De un algoritmo, un evento, de una idea, una realidad. De un pendiente, una actualidad.
En lo que se conoce como la entidad del espacio-temporal esencial, si no me equivoco; el presente, ya no puedo seguir cavilando en el HUBIERA, si no en vivir el HAGO y HARÉ. Ese es una de las claves no secretas para seguir avanzando al ritmo que un ser humano con buenos valores, hábitos y costumbres debe de ada(o)ptar, tomar, seguir. Tantas veces lo he escuchado:
Hubiera hecho eso.
Hubiera consultado a otro doctor.
No le hubiera hecho caso.
No hubiera hecho eso..
En veces, sin mencionar esa palabra, con nuestros actos seguimos lamentándonos, recordándonos, en palabras simples, dándole vueltas al asunto..
Los errores que quedaron plasmados en el pasado, hechos están, como un cuadro o pintura clavado en lo alto donde no se puede allegar, en un sitio inalcanzable, pero de alguna manera visible, donde lo único que puedes hacer, es quejarte y afligirte.
Lo único que puedo escribir al respecto, de poder romper esa bola con cadena atada, es escribir. Así es. El acto de escribir; desde un blog hasta letras en una servilleta. Escribir. En primera o tercera persona, escribir. Con o sin buena ortografía, escribir. Introducirlo al público o dejarlo en privado, escribir. Leérselo a alguien o a uno mismo, escribir.
Escribir, para mí, es una forma de liberar el pasado. Cartas o relatos que son enviados a un lugar desconocido, donde serán procesados y capturados, evolucionados, transformados en una lluvia de ideas en forma de pensamientos, rociados en nuestro universo y administrados, contactados a otros seres pensantes, como elementos que integran parte del todo, una forma de aprendizaje que el ser humano lleva misteriosamente en el interior de su ser. Esa incógnita que nos destaca del resto de los seres vivos que habitan este globo terráqueo.
Sin duda, pero sin comprobación, puedo decir que creo que esas mismas palabras que son despachadas, regresan a mi sin darme cuenta, o las recibe un ser querido, o un extraño que leo en Internet, sintiendo esa convicción que brota un sentir de convicción y colectividad, y en cierta forma, unidad. Como una conexión de órganos, desempeñando su función a la perfección.
Yo pienso que todo esto se puede resumir a las emociones que germinan dentro de nosotros al interactuar con nuestros semejantes, con nuestro medio ambiente, relacionándonos hacia nuestro entorno. Y esa emoción, es una chispa que puede dar a lugar un hecho en el espacio-temporal esencial, si solamente cuidamos de ella, no permitiendo su extinguimiento.
De una emoción nace la convicción de producir una acción y traer a la realidad una experiencia vivencial. La mejor manera que uno se puede preparar para el futuro, es practicándolo, proyectándolo en el pensamiento, en el presente, siendo empalmado durante nuestra trayectoria, llegando al siguiente punto de existencia integral. A nuestro presente esencial. El futuro únicamente es un intervalo, un grupo o clase, una variable auxiliar, hacia el desarrollo gradual de una especie pensante. El futuro es la imaginación.
Meditemos en crear un mejor presente. De un pensamiento, una energía. De un algoritmo, un evento, de una idea, una realidad. De un pendiente, una actualidad.
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