▲Retrocediendo hacia el Progreso◄
Una manera muy simple de ponerlo, ahora es oficial. Me redirijo hacia un antiguo ámbito. Un nuevo comienzo en un viejo lugar. ¿Las palabras? Plasmadas. ¿El aire? Insuflando. Impulsándome hacia la meta, la estancia, el hogar, el viejo hogar, la casa, mi casa, mi antiguo hogar. Mi familia.
Tal vez nunca me fui, únicamente estuve ausente.
En palabras simples, voy en camino de regreso.
Una moneda se lanza al aire. El viento danza con ella al compás de las hojas de los árboles, al caer la moneda al piso, da a conocer una decisión. Una alternativa. Una escusa. Pero no la mía. Yo no dejé esa puerta abierta, no tomé esa forma inconscientemente. Premeditada desde hace buen tiempo, tal vez desde el primer día que llegué a mi antiguo departamento, que al momento duermo en el, pero que se desintegra poco a poco. Después de subir y bajar, llego al lugar de origen. No arrepentido, pero determinado. Sin reclamos, pero advertido. No pienso que fue una mala decisión, tengo recuerdos muy agradables; si tuviera que elegir de nuevo, hubiera cerrado la puerta, pero si no lo hubiese tomado, no hubiera aprendido lo que sé hoy. Era inminente que atravesara, que caminara por ahí.
No tengo ningún reproche que atenderme, no puedo decir lo mismo por terceras personas, que ha pesar de su resistencia me apoyaron en cada paso, estuvieron de mi lado, no es por sonar egoísta, pero no esperaba nada menos de ellos, porque siempre han estado respaldándome en todo y toda mi vida.
Así que, no impidiéndome el usar este blog como cierto tipo de libro de memorias, sin ningún prejuicio, puedo aclarar que he optado por regresarme, mudarme de regreso con mis Papás, por más adjetivos, opiniones, juicios que broten, es una decisión en la cual ambos lados serán beneficiados, y donde planearé con cautela mi siguiente movida.
Si la vida en el mundo es una batalla, entonces me entorno a casa después de un período de guerra, donde recuperaré fuerzas y aliento, y me prepararé para proseguir con dicho enfrentamiento, mejor que antes; porque si el hombre no aprende de sus experiencias, no se le puede llamar progreso.
Tal vez nunca me fui, únicamente estuve ausente.
En palabras simples, voy en camino de regreso.
Una moneda se lanza al aire. El viento danza con ella al compás de las hojas de los árboles, al caer la moneda al piso, da a conocer una decisión. Una alternativa. Una escusa. Pero no la mía. Yo no dejé esa puerta abierta, no tomé esa forma inconscientemente. Premeditada desde hace buen tiempo, tal vez desde el primer día que llegué a mi antiguo departamento, que al momento duermo en el, pero que se desintegra poco a poco. Después de subir y bajar, llego al lugar de origen. No arrepentido, pero determinado. Sin reclamos, pero advertido. No pienso que fue una mala decisión, tengo recuerdos muy agradables; si tuviera que elegir de nuevo, hubiera cerrado la puerta, pero si no lo hubiese tomado, no hubiera aprendido lo que sé hoy. Era inminente que atravesara, que caminara por ahí.
No tengo ningún reproche que atenderme, no puedo decir lo mismo por terceras personas, que ha pesar de su resistencia me apoyaron en cada paso, estuvieron de mi lado, no es por sonar egoísta, pero no esperaba nada menos de ellos, porque siempre han estado respaldándome en todo y toda mi vida.
Así que, no impidiéndome el usar este blog como cierto tipo de libro de memorias, sin ningún prejuicio, puedo aclarar que he optado por regresarme, mudarme de regreso con mis Papás, por más adjetivos, opiniones, juicios que broten, es una decisión en la cual ambos lados serán beneficiados, y donde planearé con cautela mi siguiente movida.
Si la vida en el mundo es una batalla, entonces me entorno a casa después de un período de guerra, donde recuperaré fuerzas y aliento, y me prepararé para proseguir con dicho enfrentamiento, mejor que antes; porque si el hombre no aprende de sus experiencias, no se le puede llamar progreso.
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