▲Tonto, pero no para Mi◄
Los deportes no dejan de ser deportes. Como dice el dicho: Es solo un juego. Sin mencionar a los súper fanáticos del fútbol mexicano, que se emborrachan y se agarran a guamazos defendiendo a sus equipos.
Yo no soy fan del chutale. Siempre he seguido los deportes que mi Papá me ha concebido; especialmente las ligas: NFL, MLB y NBA.
Pero ninguna tan impactante como el Baloncesto de la ene-be-a.
Mi Papá siempre se ha dedicado a observar, estudiar, practicar el baloncesto. El, siempre ha escudriñado a sus jugadores favoritos, que estos no son cualquiera. Desafortunadamente, hoy en día existe mucha fama, mucho bombo. Sale un jugador directamente de la preparatoria, graba unos sencillos de rap, o firma un contrato multimillonario; la gente ya no se fija en sus cualidades, talentos, aportaciones al deporte. Con que sea famoso, y sepa clavar el balón en las caras de los demás con gestos burlescos e humillantes, con eso aumenta su popularidad y empieza la mercadotecnia a circular por doquier.
Los jugadores ahora, cambian de equipo con frecuencia, ponen a prueba al mercado, el equipo que pague más, ese es la opción de preferencia. Ahora, los jugadores saben hablar las palabras apropiadas, pero antes, lo predicaban con hechos. Antes, los jugadores jugaban por honor, elogiando al deporte, con lealtad y valentía, con gracia e humildad, con una determinación digna de aplaudir y admirar. El espectador no tenía otra conclusión mas que apoyar e inclinarse a su favor, y celebrar los triunfos del equipo, así como llorar en las derrotas de los mismos.
El equipo de mi Papá siempre ha sido los Lakers de Los Angeles. Mi Papá nació en el año 1952, a su temprana edad en los 1960's el siguió las carreras de jugadores como: Jerry West, Elgin Baylor, Wilt Chamberlain, Gail Goodrich, entre otros.
Jugadores que aportaban mucho más que estadísticas al deporte, jugadores que inspiraban, y cautivaban a las personas de su alrededor, ya sea compañeros de equipo o espectadores; personas que se entregaban al deporte y dejaban todo en la cancha, personas exitosas, ganadores, que no tenían miedo de ser humillados o superados por sus oponentes, personas valientes que no se intimidaban o se conformaban con logros incompletos, personas con pasión y amor por el deporte y con entrega a su equipo, a su comunidad, a la humanidad, dándonos un pequeño cortometraje no de los retos de la vida, si no de la actitud y decisión que cada uno de nosotros debe de experimentar, en el deporte, escuela, trabajo, o cualquier meta individual o en grupo que un ser humano pueda aspirar en una vida.
Ese es mi equipo, el que mi Papá me heredó. Una franquicia que se ha destacado por sus valores, por sus jugadores, por su elegancia, su historia, sus campeonatos y la forma en que han ganado sus campeonatos, con clase. Por esa razón le voy a los Lakers, no por un jugador [de hecho, algunos de los jugadores que están en el equipo actualmente, los detestaría si estuvieran en otro equipo] en específico, si no al equipo, a la franquicia, a la organización, cuando menos a la que una vez fué, a sus raíces, al equipo de mi Papá, que ahora yo puedo decir que soy un fan de ellos y siempre lo seré.
Desde que yo empecé a seguir el baloncesto, he seguido a los Lakers, en 1994-1995. Y mentiría si no dijera que he llorado en ciertas eliminatorias cuando los laguneros han sido despojados de su participación. Pero últimamente me ha tocado verlos ganar el campeonato, y me da orgullo por el hecho que siempre ha sido mi equipo, y no recientemente como muchos fanáticos que empiezan a apoyar a equipos porque ganan un campeonato, o por popularidad.
En las malas y en las buenas, lakerfan seré.
Mi Papá me enseño a jugar baloncesto mas o menos por las mismas fechas que empece a ver el basketball, mi Papá me mostró como el imitaba las jugadas de sus jugadores favoritos, como tener una actitud positiva, competitiva, pero sobre todo, con respeto y admiración por los demas. Saber reconocer cuando un talento más brillante participaba en la cancha, pero aceptar el reto, y mostrar con hechos los beneficios y aportaciones de ese magnífico deporte que da tributo a la esencia de aquellos que en el pasado nos han guiado por una alternativa, una solución a la guerra o violencia, una forma de competir sanamente, aportando a la buena salud, física y psicológicamente.
Para mí, es más que una actividad recreativa.
Es una esencia de mi Apá. Su pasión, su amor, su alegría, es parte de su vida que yo siempre abrazaré.
Yo no soy fan del chutale. Siempre he seguido los deportes que mi Papá me ha concebido; especialmente las ligas: NFL, MLB y NBA.
Pero ninguna tan impactante como el Baloncesto de la ene-be-a.
Mi Papá siempre se ha dedicado a observar, estudiar, practicar el baloncesto. El, siempre ha escudriñado a sus jugadores favoritos, que estos no son cualquiera. Desafortunadamente, hoy en día existe mucha fama, mucho bombo. Sale un jugador directamente de la preparatoria, graba unos sencillos de rap, o firma un contrato multimillonario; la gente ya no se fija en sus cualidades, talentos, aportaciones al deporte. Con que sea famoso, y sepa clavar el balón en las caras de los demás con gestos burlescos e humillantes, con eso aumenta su popularidad y empieza la mercadotecnia a circular por doquier.
Los jugadores ahora, cambian de equipo con frecuencia, ponen a prueba al mercado, el equipo que pague más, ese es la opción de preferencia. Ahora, los jugadores saben hablar las palabras apropiadas, pero antes, lo predicaban con hechos. Antes, los jugadores jugaban por honor, elogiando al deporte, con lealtad y valentía, con gracia e humildad, con una determinación digna de aplaudir y admirar. El espectador no tenía otra conclusión mas que apoyar e inclinarse a su favor, y celebrar los triunfos del equipo, así como llorar en las derrotas de los mismos.
El equipo de mi Papá siempre ha sido los Lakers de Los Angeles. Mi Papá nació en el año 1952, a su temprana edad en los 1960's el siguió las carreras de jugadores como: Jerry West, Elgin Baylor, Wilt Chamberlain, Gail Goodrich, entre otros.
Jugadores que aportaban mucho más que estadísticas al deporte, jugadores que inspiraban, y cautivaban a las personas de su alrededor, ya sea compañeros de equipo o espectadores; personas que se entregaban al deporte y dejaban todo en la cancha, personas exitosas, ganadores, que no tenían miedo de ser humillados o superados por sus oponentes, personas valientes que no se intimidaban o se conformaban con logros incompletos, personas con pasión y amor por el deporte y con entrega a su equipo, a su comunidad, a la humanidad, dándonos un pequeño cortometraje no de los retos de la vida, si no de la actitud y decisión que cada uno de nosotros debe de experimentar, en el deporte, escuela, trabajo, o cualquier meta individual o en grupo que un ser humano pueda aspirar en una vida.
Ese es mi equipo, el que mi Papá me heredó. Una franquicia que se ha destacado por sus valores, por sus jugadores, por su elegancia, su historia, sus campeonatos y la forma en que han ganado sus campeonatos, con clase. Por esa razón le voy a los Lakers, no por un jugador [de hecho, algunos de los jugadores que están en el equipo actualmente, los detestaría si estuvieran en otro equipo] en específico, si no al equipo, a la franquicia, a la organización, cuando menos a la que una vez fué, a sus raíces, al equipo de mi Papá, que ahora yo puedo decir que soy un fan de ellos y siempre lo seré.
Desde que yo empecé a seguir el baloncesto, he seguido a los Lakers, en 1994-1995. Y mentiría si no dijera que he llorado en ciertas eliminatorias cuando los laguneros han sido despojados de su participación. Pero últimamente me ha tocado verlos ganar el campeonato, y me da orgullo por el hecho que siempre ha sido mi equipo, y no recientemente como muchos fanáticos que empiezan a apoyar a equipos porque ganan un campeonato, o por popularidad.
En las malas y en las buenas, lakerfan seré.
Mi Papá me enseño a jugar baloncesto mas o menos por las mismas fechas que empece a ver el basketball, mi Papá me mostró como el imitaba las jugadas de sus jugadores favoritos, como tener una actitud positiva, competitiva, pero sobre todo, con respeto y admiración por los demas. Saber reconocer cuando un talento más brillante participaba en la cancha, pero aceptar el reto, y mostrar con hechos los beneficios y aportaciones de ese magnífico deporte que da tributo a la esencia de aquellos que en el pasado nos han guiado por una alternativa, una solución a la guerra o violencia, una forma de competir sanamente, aportando a la buena salud, física y psicológicamente.
Para mí, es más que una actividad recreativa.
Es una esencia de mi Apá. Su pasión, su amor, su alegría, es parte de su vida que yo siempre abrazaré.
Go Lakers! Go‼
Deberias de mostrarle esto a tu papá!!!
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