▲La Otra vez me Acordé◄
Palabras y más palabras. Estiro la mano y agarro un puño, trato de armar, construir una idea o pensamiento, más que eso, una respuesta pero nada hace coherencia. Coma, coma.
Ahorita me acordé de un chiste, más que un chiste una experiencia, cuando estaba en la primaria y nos encontrábamos dentro del aula ensayando una obra aspirando a una comedia.
La obra se llevaba a cabo en un salón de clases, donde el profesor estaba desarrollando un dictado, me acuerdo que yo audicioné para el papel del profesor. El objetivo de la comedia era que durante el dictado se encontraba un alumno que daba la casualidad que se estaba comiendo una torta y cada vez que el profesor decía coma, esas pausas entre palabras, frases u oraciones, dicho alumno aprovechaba la situación para darle una mordida a su torta con tremenda fogosidad.
Una comedia blanca inspirada por el gran comediante Roberto Gomez Bolaños.
La obra concluiría en el profesor desmayándose a causa de las ocurrencias del alumno tragón, exponiendo, ridiculizando y tomando lo mejor del pobre profesor.
Me acuerdo que a todo el salón le gustó la forma que actué el desmayo. Tal cual como se ve en las caricaturas cuando cae un árbol, hasta pude escuchar en mi mente la palabra Tiiimber!
Honestamente, me dolió la caída pero todo era para ganarme el papel del profesor, que a final de cuentas se lo dieron a otro niño; y para agregarle un final, el día de la obra que fue presentada en un evento escolar, llegué tarde por lo cual ni siquiera participé en la obra, otro niño me reemplazo en el papel de un estudiante más.
No me explico como llegué tarde viviendo como a dos cuadras de la escuela, tal vez la decepción de no haber obtenido el papel del profesor me desanimó por completo y absorbió cualquier interés que pude haber tenido en ser parte de esa obra, pero así fueron las cosas.
Y al igual como recuerdo esa vivencia, estando literalmente un lado de mi persona, observando el desenlace sin poder hacer nada al respecto, así también ocurren encuentros, consecuencias, hechos en los cuales uno sigue inconscientemente el guión sabiendo la consecuencia y no poderla evitar.
Solo son palabras, palabras que no hacen sentido. No fue mi intención reflejar el producto de una metáfora, únicamente es una remembranza que su residuo es un sentimiento que es muy similar al de otras situaciones que a su vez son diferentes pero el sabor es el mismo.
La obra concluiría en el profesor desmayándose a causa de las ocurrencias del alumno tragón, exponiendo, ridiculizando y tomando lo mejor del pobre profesor.
Me acuerdo que a todo el salón le gustó la forma que actué el desmayo. Tal cual como se ve en las caricaturas cuando cae un árbol, hasta pude escuchar en mi mente la palabra Tiiimber!
Honestamente, me dolió la caída pero todo era para ganarme el papel del profesor, que a final de cuentas se lo dieron a otro niño; y para agregarle un final, el día de la obra que fue presentada en un evento escolar, llegué tarde por lo cual ni siquiera participé en la obra, otro niño me reemplazo en el papel de un estudiante más.
No me explico como llegué tarde viviendo como a dos cuadras de la escuela, tal vez la decepción de no haber obtenido el papel del profesor me desanimó por completo y absorbió cualquier interés que pude haber tenido en ser parte de esa obra, pero así fueron las cosas.
Y al igual como recuerdo esa vivencia, estando literalmente un lado de mi persona, observando el desenlace sin poder hacer nada al respecto, así también ocurren encuentros, consecuencias, hechos en los cuales uno sigue inconscientemente el guión sabiendo la consecuencia y no poderla evitar.
Solo son palabras, palabras que no hacen sentido. No fue mi intención reflejar el producto de una metáfora, únicamente es una remembranza que su residuo es un sentimiento que es muy similar al de otras situaciones que a su vez son diferentes pero el sabor es el mismo.
Comentarios
Publicar un comentario
.Gracias por tus Palabras.